De la ironía como recurso
Acerca del artículo “La verdad sobre el caso ABC”
En otras circunstancias una servidora no enviaría una nota como ésta para aclarar que su artículo del día de ayer, publicado en Dossier Político y titulado “La verdad sobre el caso ABC”, utiliza el recurso de la ironía para destacar, supuestamente con más efectividad, la bajeza moral con la que han actuado los gobiernos y empresarios responsables del incendio de la guardería ABC; responsables de la muerte trágica de 49 niños; responsables de las secuelas fatales que padecen varias decenas de menores más; responsables del sufrimiento que esto ha provocado en las familias, a lo que se suma el dolor, la indignación, la impotencia y la rabia de miles de ciudadanos de Hermosillo, México y el mundo.
Por todo ello y por las inquietudes e interpretaciones erradas que el artículo ha provocado en algunas personas, puntualizo lo siguiente:
1.- La ironía es un recurso “que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice” (RAE); resulta bastante efectivo, pues “lo que no se dice” adquiere una mayor fuerza significativa en el destinatario, oyente o lector. Esta figura es utilizada cotidianamente en el habla común, en el periodismo, en la literatura, en la jerga del chiste, etcétera.
2.- No es una técnica fácil de desarrollar y dominar, y no me considero experta en ella.
3.- El artículo cuenta una historia que ninguno (o por lo menos eso supuse) de los mínimamente enterados de los pormenores de la tragedia, podría creer. En ello radiqué la confianza en que la ironía sería evidente.
4.- Hay mucha gente que desde la primera lectura captó la ironía.
5.- No deja de sorprender que algunos lectores hayan interpretado el artículo de manera literal (aunque, como he dicho, reconozco que no soy experta en el uso de esa figura y seguramente no la he sabido elaborar de la mejor manera), pues cuesta creer que conciban que alguien, en este caso una servidora, se atreva a contar tantas mentiras y a dar una versión tan falsa, tergiversada y amañada de los hechos, sobre todo en el marco de esta atmósfera llena de dolor, de indignación, de enojo, de impotencia, en la que está sumida nuestra ciudad. ¿Quién, en su sano juicio, podría atreverse a decir, en serio, que la actuación de los responsables es un ejemplo “de sensibilidad, de humanismo, de solidaridad, de conmiseración, de conciencia del deber”? ¿Que han dado una “lección histórica de uso del poder para la protección y el beneficio popular”? ¿Que “se ordenó traer de urgencia a los mejores especialistas en tratamientos de quemaduras del país, a los mejores neumólogos pues no faltó quien supusiera que los niños habían inhalado peligrosos gases tóxicos durante el siniestro, y a un equipo de tanatólogos pues no había que descuidar el soporte espiritual”? ¡Todos sabemos que nada de eso ocurrió! ¿Que “frente a la adversidad los empresarios han extraído lo más pulcro de su conciencia moral y han dado una encomiable lección al mundo? ¡Por Dios!, ¿no es eso una ironía?
6.- En fiel apego a ese recurso, lo que en el artículo se dice que se hizo, fue precisamente ¡lo que no se hizo!
Las cinco colaboraciones que he publicado recientemente en Dossier, son plenamente críticas de la imperdonable y criminal actuación de los gobiernos y de los dueños de la guardería ABC ante la tragedia. Pueden leerse en el portal electrónico de la publicación. De ellas, la que pretendió desenmascarar con “mayor agudeza” la bajeza moral de los responsables, fue malinterpretada por algunos. Qué ironía.
Bien, seguiremos firmes en esta modesta labor. Me dicen amigos con décadas de experiencia en las lides periodísticas (y otros con no tanta experiencia), que son gajes del oficio.
viernes, 14 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario